Nuestra historia

Volver a mi esencia, crear para compartir

Me llamo Vanesa y Flor de Sólum nace de un proceso de reencuentro conmigo misma. De volver a mi esencia y de un camino personal de sanación interior. En un punto de inflexión de mi vida, sentí que necesitaba trabajar con mis propias manos, dar espacio a mi imaginación y dejar que mi creatividad encontrara su forma.

Así empezó este proyecto: desde dentro. Desde lo que quería mostrar y ofrecer al mundo. Quería crear algo que transmitiera hogar, esa sensación de estar a gusto, de poder ser tú y sentirte a salvo en tu propio refugio. Algo nacido de mis manos que pudiera llegar a otras personas como un pequeño regalo.

La belleza de lo auténtico

Flor de Sólum no nace para ser una marca perfecta. Nace para ser real.

Creo que nuestras imperfecciones forman parte de lo que nos hace únicos. En ellas también viven nuestra esencia y nuestra belleza. Esa mirada acompaña mi manera de crear: no busco que cada pieza parezca idéntica a la siguiente, sino que conserve el carácter del trabajo hecho a mano.

Una pequeña variación de tono, un matiz en la pintura o un acabado ligeramente distinto cuentan parte de ese proceso. Son detalles que hablan de unas manos creando, no de una producción en serie.

Del taller a tu refugio

En mi taller en España, las ideas toman forma entre cera, moldes, colores y fragancias. Los recipientes de yeso se elaboran mediante moldeado; después trabajo los acabados propios de cada diseño, con pintura a mano cuando la pieza lo requiere y un sellado protector.

Para mis velas elijo cera de soja y mechas de algodón. Son los materiales con los que doy forma a mis creaciones, junto a los recipientes de yeso y los vasos de cristal. Algunas piezas están pensadas para acompañarte con su aroma; otras son decorativas y no llevan fragancia añadida. Cada una tiene su manera de encontrar un lugar en casa.

Algo mío, para ti

Me gusta pensar que una creación puede acompañar una pausa, dar personalidad a un rincón o convertirse en un regalo elegido con cariño. No tiene que ser un momento extraordinario: también hay belleza en lo cotidiano.

Eso es lo que quiero compartir con Flor de Sólum. Algo auténtico, hecho por mí para los demás. Un pequeño gesto de hogar, con sus matices y su propia forma de ser.

Gracias por estar aquí y por conocer la historia que hay detrás de mis manos.

Vanesa
Flor de Sólum